Alerta frente al maltrato a la tercera edad

Mientras la violencia de género ha logrado alcanzar una importante conciencia colectiva, el maltrato al anciano es un problema en gran medida olvidado en la sociedad actual. Para la American Medical Association se define como “Todo acto u omisión que lleva como resultado un daño o amenaza de daño para la salud o el bienestar de una persona mayor”.

Entre las causas que se pueden situar en el orígen de esta aberrante práctica encontramos:

  • El cambio de valores en la sociedad occidental: Es curioso comprobar como en Asia se respeta a los ancianos, a diferencia de occidente. Dentro de la propia sociedad occidental podemos distinguir también etnias como la gitana donde se conserva la veneración a las personas mayores
  • Organización familiar: El ritmo de la vida moderna conlleva que las familias no puedan cuidar a sus mayores
  • Identificación de juventud con productividad y valía: En el momento en que deja de producir, parece perder cierto valor la persona dentro de la sociedad
  • Otros factores: Violencia familiar, con problemas socioeconómicos y desestructuración, drogodependencia, problemas psiquiátricos y emocionales

Existen varias formas de maltrato aparte de la física y la psicológica, mejor conocidas por la opinión pública. Estas otras son, por ejemplo, la negligencia física o emocional, consistentes en dejar de satisfacer las necesidades básicas (alimento, vivienda, higiene, tratamiento médico) así como tratar con desprecio y humillación o someter a aislamiento e incomunicación a la persona.

También el abuso económico: Impedir el uso, control y disfrute del dinero por parte del anciano. Muchas veces ocurre que la familia pretende incapacitar al abuelo por interés, para quedarse con sus ingresos y por último, deberíamos añadir el abuso sexual.

Sería oportuno nombrar dos aspectos destacados alrededor del tema, el primero, una práctica considerada dentro del maltrato físico, que consiste en administrar excesivos fármacos al anciano con el fin de mantenerlo callado y excesivamente sedado. El segundo aspecto a remarcar es la dificultad para detectar una depresión en el anciano, porque existe la creencia errónea de que "está triste porque es viejo”.

Hay que conocer y tener en cuenta que a la persona mayor se le debe dar un trato similar al que se da al niño, puesto que existe una vuelta atrás psicológica, en su mentalidad.

Todo lo que se aleje de un trato de cuidado, respeto y consideración, para acercarse a la tortura en cualquiera de sus manifestaciones, puede acarrear graves consecuencias. Junto con las más lógicas (lesiones físicas) aparecen las mencionadas depresiones, los problemas sociales, y la creciente frecuencia del suicidio a esas edades (mayores de 65 años).

También se ha comprobado que el hecho de ir rotando de casa en casa entre los diferentes hijos condiciona un empeoramiento en el estado de ánimo.

Cualquier indicador que pueda hacernos sospechar una situación de maltrato, como el miedo a hablar, las explicaciones incoherentes sobre el motivo de las heridas, etc. Deben ser tenidos en cuenta. La sociedad tiene el deber de mantenerse alerta frente a esta realidad, que recibe mucha menos propaganda que otras, pero que no deja de ser igualmente reprobable.

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