Publicidad televisiva

Para muchos la publicidad televisiva era lo máximo a lo que se podía aspirar, siendo con ello colocada en un lugar preponderante y casi inaccesible para la mayoría (por su alto costo), pero ¿Se mantiene ese valor de antaño? No, y ello se debe principalmente a que el consumidor ha cambiado, convirtiéndose ahora en uno que desea estar más informado, que no tiene miedo a preguntar y que intenta interactuar con las marcas de forma directa, y eso la televisión no lo permite en publicidad.

Las ventajas que antes hicieron de la publicidad televisiva una posibilidad codiciada por muchos, actualmente se han convertido en debilidades – es demasiado superficial su segmentación, por una cuestión de costes el mensaje debe ser rápido y hay poca posibilidad de innovar. Los hábitos del consumidor actual han cambiado al punto de ser imposible de predecir muchas veces, pues éstos varían sus costumbres y preferencias conforme salen nuevas oportunidades.

Televisión, su publicidad no seduce

Los usuarios ahora aprovechan cada espacio disponible para interactuar con las marcas de su interés, y para ello se valen de todos los dispositivos que se ofrecen en el mercado como son las tabletas y Smartphones, por lo que nuevamente la televisión se queda atrás en ese aspecto si se le compara con las posibilidades de Internet, por ejemplo.

Uno de los apuntes que hay que hacer en este sentido está en la importancia de las redes sociales, donde siempre se comparte contenido por parte de los propios consumidores, lo que realza el valor del mismo y lo vuelve “confiable”. Si profundizamos un poco más en este sentido, nos daremos cuenta de que la televisión – por el problema de segmentación que referimos anteriormente – no puede implicar de forma real a los consumidores con los que intenta interactuar (entregar un mensaje), por tanto su efecto es débil y poco rentable en términos de efectividad.

Nunca se debe olvidar que la publicidad en televisión es vista como el “intermedio” necesario para financiar el programa o espacio que se está viendo, por lo que la mayoría muchas veces se hace la idea de que es un “mal inevitable” con el que se debe lidiar si se quiere seguir viendo el espacio en cuestión.

Estudios recientes hechos por Forrester, demuestra que la publicidad televisiva a descendido en un 5% entres los años 2002 y 2004, y presagia una baja que se mantendrá por largo tiempo más en beneficio de otros canales de exposición, como es Internet.

Hasta el momento la pregunta que todos deben estarse haciendo es ¿Si es tan mala esta publicidad, por qué las marcas lo mantienen? Una respuesta rápida sería “conseguir sobre exposición”, pero ciertamente el camino hacia una publicidad rentable y efectiva no va por el camino de la TV.

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